Advierten sobre el mal uso de sustancias para adelgazar

Los argentinos son los mayores consumidores de anorexígenos del mundo después de los brasileños. El dato produce inquietud porque se trata de sustancias prescriptas comúnmente por médicos nutricionistas para el tratamiento de la obesidad. Son drogas que inhiben el apetito y suprimen la sensación de hambre. Aunque también son recetadas por psiquiatras para el tratamiento de trastornos del sueño (narcolepsia) y de la concentración.

Pero que la Argentina sea el segundo consumidor de anorexígenos del mundo (11,8 dosis diaria cada mil habitantes por detrás de Brasil que consume 12,5 dosis diaria cada mil habitantes y por adelante de Estados Unidos cuya demanda es de 4,9 dosis diaria por mil personas), produce alarma. Estas sustancias mal medicadas o prescriptas en forma excesiva pueden producir dependencia. Además, como actúan sobre el sistema nervioso central, su uso indiscriminado podría provocar graves efectos nocivos.

La advertencia fue presentada por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), órgano fiscalizador independiente y cuasi judicial que se encarga de vigilar la aplicación de los tratados de las Naciones Unidas para el control de las drogas. "La sobredosis aguda (de anorexígenos) podría resultar peligrosa y derivar en estados de pánico, comportamiento agresivo y violento, alucinaciones, depresión respiratoria, convulsiones, coma y muerte", dice el informe.

De acuerdo con el titular de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico, José Ramón Granero, los datos presentados por el informe surgen "de estudios que realizó la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Ministerio de Salud de la Nación".

Si bien no existen datos oficiales que revelen el perfil de los consumidores de anorexígenos, los nutricionistas y psiquiatras estiman que son "adolescentes y no adolescentes que quieren mejorar su imagen corporal. Se trataría de jovencitas en plena adolescencia y de mujeres de entre 35 y 45 años", comentó el psiquiatra José Luis Covelli. Otros especialistas dicen que las principales demandantes son las mayores de 50.

Autoridades de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología (ANMAT), psiquiatras y nutricionistas consultados sostienen que una de las razones que podrían explicar la posición internacional de nuestro país respecto del consumo de esta sustancia es la recurrente prescripción inadecuada de fórmulas magistrales que incluyen anorexígenos pero también ansiolíticos, diuréticos y laxantes. "La asociación de anorexígenos con ansiolíticos puede provocar serios inconvenientes en la salud. Por ese motivo, las disposiciones de la ANMAT Números

2311 y 2316 del 23 de mayo de 2002 prohíbe la prescripción de estas sustancias combinadas", detalló Raquel Méndez, jefa del Departamento Psicotrópicos y Estupefacientes de la ANMAT.

Las mismas autoridades de la ANMAT, no obstante, presumen que son los médicos que recetan fórmulas magistrales o recetas especiales los que prescriben dos recetas para evitar contravenir las normativas nacionales. "Arman una receta con el nombre y cantidad de la sustancia anorexígena; y otra con componentes menores como diuréticos y laxantes, pero que incluye ansiolíticos", señaló la doctora Méndez. La misma fuente adelantó que en la actualidad se está estudiando la cantidad de recetas prescriptas con anorexígenos, quiénes son los médicos que las recetan, si los pacientes consumieron esos medicamentos y si además se les prescribió ansiolíticos. "Pero aún no tenemos esos datos estadísticos", insistió Méndez.

La hipótesis de la mayoría de los profesionales consultados —sorprendidos por la posición de la Argentina en el consumo de anorexígenos— es que muchos médicos indican vaca por liebre.

"La mayoría de los que dicen que son homeópatas y que prescriben recetas magistrales usan muchas veces esas prescripciones diciendo que son medicamentos homeopáticos cuando en realidad están usando drogas alopáticas donde incluyen anorexígenos, ansiolíticos e incluso hormonas tiroideas", indicó el psiquiatra Bernardo Rovira.

Los anorexígenos más comúnmente prescriptos en nuestro país, según indicaron en ANMAT, son: sibutramina, que corresponden a medicaciones como el "Aderan", "Downtrat", "Sacietyl" y el "Sibu-tratobes", entre otros. También el fenproporex ("Tratobes") , la anfepramona, la fentermina, la pemolina y el mazindol ("Dimagrir (Mazindol 3 mg.)", "Maxi-Tratobes (Mazindol 2,5 mg; Clorazepato Dipotásico 7,5 mg; Excip cs.)" y "Samonter"), entre otros. Y es precisamente sobre la prescripción de la sustancia psicotrópica, mazindol, que el informe de la JIFE llama la atención. "En la Argentina, si bien el consumo de pemolina ha disminuido debido a la aplicación de medidas de fiscalización más estrictas respecto de la prescripción de esa sustancia, el consumo de mazindol ha experimentado un fuerte aumento, llegando a alcanzar cotas mundiales sin precedentes durante el período 2003-2005".

Fuente: http://edant.clarin.com/diario/2007/03/01/sociedad/s-03015.htm

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