Anorexigenos: en busca de la perdida de peso

La obesidad es una enfermedad crónica caracterizada por acumular demasiada grasa o por el incremento general del tejido adiposo. La obesidad y el sobrepeso son el quinto factor de riesgo de muerte en el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) determina que existe obesidad cuando el índice de masa corporal (IMC) es igual o superior a 30.
  • Los fármacos Anorexígenos Los fármacos Anorexígenos producen una pérdida del apetito, de forma que se reduzca la ingesta de comida y se logre la pérdida de obesidad. Este tipo de fármacos deben suministrarse junto con la organización de una dieta, con el fin de conseguir un disminución del peso considerable. Como ejemplo, el Mazindol o Sibutramina, agentes Anorexígenos, se aconsejan en dos situaciones: 1- Si se tiene un IMC igual o superior a 30 y la dieta con ejercicio no ha tenido éxito. 2- Si se padece una enfermedad como la diabetes, la dislipidémia o hipertensión arterial con un índice de masa corporal superior a 25, que no mejora después de hacer dieta con ejercicio. Los agentes Anorexígenos que producen una pérdida del apetito usados para combatir la obesidad están divididos en tres categorías: - Los que intervienen sobre el sistema noradrenérgico. Estos fármacos intervienen en la recaptación de neurotransmisores, lo que aumenta su biodisponibilidad y hacen que se disminuya o se elimine el apetito. - Los que intervienen sobre el sistema serotininérgico. Este tipo de fármacos incrementan la liberación de serotonina y producen una disminución del apetito por los hidratos de carbono. Provocan una sensación de empacho y reducen la cantidad y la frecuencia de la comida que se ingiere. - Los que intervienen sobre los dos sistemas anteriores. Estos fármacos inhiben la recaptación tanto de serotonina como de noradrenalina. En el primero y tercer grupos se encuentran el Mazindol Sibutramina Anorexigenos Bajar de Peso respectivamente.
  • Efectos adversos de los fármacos Anorexígenos Los efectos secundarios aparecen en: - El sistema cardiovascular: pueden producirse palpitaciones, taquicardia, hipertensión arterial. - El sistema gastrointestinal: se pueden producir náuseas, sequedad bucal, vómitos, diarrea, dolor abdominal. - El sistema nervioso central: pueden sufrir excitación, insomnio, euforia, temblor, angustia, depresión, episodios psicóticos.
Tratamientos para el sobrepeso y la obesidad podes consultar a la Dra. Monica Katz